12.9.06

No Ficcion

Hemos cometido la alianza de los animales
hemos cometido lo nupcial y lo paterno
hemos pronosticado y construido
hemos
digo
hecho monumentos de adobe y de ternura
hemos sido hormigas
abejas
carneros
hemos crespusculado al invierno entero
con la humedad de nuestros los labios
hemos sido raza
hemos bautizado tu sexo
con dos azahares
hemos hecho de lo efímero la piedra
de la muerte nuestro pecho en respuesta

Hemos denunciado públicamente
la pecera llena que es la noche
donde navegan y confluyen
todas las nostalgias del mundo
porque hemos dejado a muchos
sin casa y sin huerta.

11 comentarios:

julia dijo...

has dicho!
Amén.

Ksiopea dijo...

Precioso, qué comés?

Anónimo dijo...

que adivinas?

tierrablanca dijo...

gracias por las visitas... Así dan muchas ganas de escribir y escribir... sospecho que como del plagio, y del corazón, como mucho de ahí...

Anónimo dijo...

no dejo de leerlo, y no deja de sorprenderme... es de pintor la habilidad que le diste para juntarlo todo en una sola composicion... de hacer monumentos de adobe, ser una raza... y dejar a muchos sin huerta...
Es como Platero..., lastima el pecho.

Mundicia dijo...

¡Estupendo! Me encanta... Saludos.

Lilián dijo...

Hermoso, sin más.

silvia piranesi dijo...

la historia-histeria de la humanidad concentrada en tu vocación de decir.

Fa dijo...

MAE LOCO!!!! Que PICHUDA forma de nombrar las delicias y los recorreres de los hombres en esta tierra. Me encanta! (que Silvia no se ponga celosa...)

tierrablanca dijo...

Historia Histeria Sil... no abandonemos la queja que razones hay muchas... Linda FA MI RE DO... y si se pone celosa que se aguante... lilián gracias, con todo a verme... mundicia, por algo se empieza...a mi me cae bien el usuario anónimo.

Anónimo dijo...

Esa textura de aquello que nunca se tuvo de tu lectura es tu relectura.

La fuerza del “hemos” que es capaz de crepuscular el invierno entero, de hacer lo efímero piedra, de hacer monumentos de adobe y ternura, lo envidio. Ya ves, no sólo es la envidia y vos. Pero mientras el “soy” continúe envidiándole al “hemos” hay un texto a reescribir. Lo certero de lo inaprensible resta.